
RAM
y el Humor
Si
tengo que definir el humor, o al menos encontrarle un significado personal,
diría que es el gran protagonista en la mayoría de los momentos de mi vida. De
hecho, desde que tengo memoria, abundan las sobremesas familiares donde todavía
hoy mi viejo (el Coco) o algún tío nos deleitan con anécdotas y chistes en voz
alta, como si estuvieran frente a un amplio auditorio. Y pasando rápidamente las páginas
del tiempo, llego a mis cuarenta y pico, sabiendo que el humor funciona como
herramienta reparadora en situaciones difíciles de la vida, donde no hay salida
a simple vista, donde reírse de uno mismo es la única salida viable. Creo que
la risa distiende y aclara ideas. Aclarando, por supuesto a algunos
detractores, que no todo me lo tomo a risa... creo. Es la fórmula donde se
tratan las cosas graves a la ligera y gravemente las cosas ligeras. Según Nietzsche, "el hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a
inventar la risa” (¿Cómo llegué a esto?).
Como
dibujante elijo el humor para expresarme irónicamente de la realidad. La
experiencia y la práctica me han ayudado a encontrar mecanismos (a veces no tan
certeros) para equilibrar la palabra escrita y la imagen. Destacando una u otra,
según demande la idea. Es así que en algunos momentos me encuentro enredado,
escribiendo demasiada verborragia a mis personajes o resuelvo una idea en uno o
dos cuadros apelando la universalidad del humor, carente de idioma, fronteras y
hasta de tiempo con algún gag visual, al mejor estilo de los recordados grandes
del cine mudo (Chaplin o los Hermanos Marx).
Incursionando
por el humor político o de actualidad, he aprendido que estos personajes -de
carne y hueso- son mejores humoristas que nosotros. Hice uso y abuso del
monólogo y la parodia en la tira “Pok, as de pulgas” (personaje publicado entre
1990 y 1994).
Con respecto
al humor atemporal no tengo una temática preferida. En algunos casos, he creado
una serie de chistes con un disparador o eje temático. Por ejemplo: El
psicoanálisis, lo paranormal o personajes bíblicos. No falta nunca en alguna de
mis viñetas situaciones cómicas que involucren a animales, los cuales me
entusiasma dibujar de vez en cuando. Por otro lado, cabe destacar que el animal
que más letra me ha dado es el ser humano “civilizado”.
En cuanto a
mis influencias son por demás variadas. Así como hice referencia anteriormente
al cine mudo, considero que me ha marcado a fuego, como a la mayoría de mi
generación, lo que veíamos en la televisión en la infancia. Descubrir la Pantera Rosa o los
personajes salidos de la cantera de Warner, Hanna & Barbera o, porque no,
los clásicos de las viejas producciones animadas de Disney. aquellas retransmisiones de
En segundo
lugar, el descubrir como lector la pluma inteligente de muchos grandes como
Quino, Caloi o Fontanarrosa. Conocerlos a los diecisiete años fue lo que me
impulsó a involucrarme en esta difícil pero querida actividad. Más tarde fui
accediendo a otro tipo de material, como las revistas argentinas “Fierro”, “Escorpio”
o “Humor” e importadas como “Cimoc”, “Tótem” o “El Víbora”. Me enganchó mucho
el humor negro y el dibujo con trama detallista y abundante de Claude Serré,
humorista gráfico francés.
Cómo no
mencionar las participaciones de antaño, en salones de humor e historieta en la
vecina ciudad de Santa Fe, donde me permitió ver impresionantes trabajos y
descubrir estilos diferentes. Cómo olvidar a esa buena gente como Bianfa o
Pattie Rodelli, quienes generosamente abrieron las puertas a fin de sumarnos a
publicaciones y muestras conjuntas; detalle que retribuíamos con mis colegas
paranaénses.
Un párrafo
aparte merecen estos últimos, “mis hermanos de tinta”, Jaimo y Maxi; con
quienes venimos remando hace mucho la difusión del humor gráfico. Sumándonos o
asociándonos en cuanto proyecto en común nos permitan los tiempos de hoy.
Ellos, junto con Analía, mi mujer, no aflojaron en insistirme para que volviera
a sacarle punta al lápiz. Oportunidad por la cual aprovecho para que mis hijas
conozcan (en una pausa cuando Antonella, la mayor, largue el celular y Anabel,
la menor, deje de bailar, cantar o ver Paka Paka ) algunos viejos chistes encarpetados y vean gestarse
otras huevadas bajo mi mirada: “RAMiradas
con Humor”.


Esteban Ramiro Muñoz (RAM) - 03-10-2013